“Todo esta perdido cuando los malos sirven de ejemplo y los buenos de burla”. -Democrates-

Existe una fantasía de que todo en el “primer mundo” funciona de maravilla. Si bien es cierto que las probabilidades de que las cosas salgan bien por una cuestión de contexto sean altas,  nada hay que te garantice que todo va a marchar como lo planeaste.

Todavía los latinos tenemos esa cosa de pudor y vergüenza ante la palabra no cumplida, y si bien hijos de puta sin código existen en todos lados, por una cuestión incluso cultural, hay una cierta linea que nos deja del lado del “que dirán”. Esto ultimo puede ser un beneficio o una maldición.  Pensar la mirada del otro puede ser parte de nuestra identidad y ayuda a la formación de los limites propios y ajenos necesarios para la formación de la cultura.  Pero también puede ser la peor alienación que una persona pueda sufrir en demerito de la aprobación ajena, pero ese, es otro tema. A lo que apunto: mientras a vos te importa no quedar mal con el otro, a mucha gente primer mundista le importa nada si te dejan plantado en plena mudanza, por decir algo entre miles de alternativas.

Vivo en Londres desde hace varios años, durante los cuales el único mito que perdura al menos desde mi cosmovisión, es la del te a las 5 de la tarde (y tampoco es tan asi, porque los ingleses al te, lo toman cortado con leche -un asco-), no me mal entiendan, siempre parece que critico a Londres, y no es asi, de hecho me autodenomino un Londoner by option, pero mi mirada critica y mi incorformismo existencialista también me hace un observador hincha pelotas, buscándole el pelo al huevo cada vez que me siento a escribir o a pensar -que no sucede muy seguido-

Muchos ingleses viven con el estigma de ser los primeros en el mundo, un lugar difícil de mantener, y para las mentes mas ignorantes la única forma de seguir así es encerrarse, seguir en esa linea y aislarse del diferente. Pero lejos de solucionar los problemas los profundiza aunque se siga pensando que estando separados, es “mantenerse a salvo”. Esto, claro esta no se limita a esta sociedad, sino también, a muchos países de Europa Continental.  Sin saber que hace rato, se están cayendo a pedazos.

Es hasta irónico que Inglaterra haya votado por el Brexit por miedo a que los Polacos (para nombrar una de las minorías mas perjudicadas en este país, y uno de los tantos absurdos miedos que llevaron a tomar semejante decisión) les roben el trabajo y son los propios ingleses los que te dan el peor de los servicios.  Y no me refiero al banquero de HSBC, blanco , educado y a un nivel muy alto en la pirámide corporativa (ese ingles no es justamente el que voto irse de la Unión Europea, y tampoco lo exime de ser un pelotudo en algunos casos) me estoy refiriendo a otro, el que te tiene que arreglar un calefón, la maquina de lavar platos, o cualquier otra cosa que requiera la habilidad y el compromiso que muchas veces escapan de grandes decisiones corporativas. Un problema en el Banco, o con una tarjeta de crédito, o con temas mas institucionalizados, estas a salvo, ahora, para arreglarte una canilla de mierda olvidate, no conseguís que vengan, mucho menos que te avisen que mas allá del compromiso tomado.  No van a aparecer nunca.

Mientras tanto, en la supuesta victoria nadie ha ganado y muchos hemos perdido. Los promotores de toda esta ridiculez fueron los primeros en dejar el barco que ellos mismos armaron dejando a la gente, algunos desesperados, otros con una ilusa imagen de poderío que no hizo mas que habilitar mas ataques xenófobos y racistas.

La rueda del mundo parece tener un mecanismo muy raro, donde con el afán de permanecer siendo mejores, se destruye al diferente dejando en muchos casos a los inútiles.  Una foto debajo que se viralizó en las redes….Un extranjero no solo te puede arreglar magníficamente una canilla, sino también te puede salvar la vida.

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Médicos y enfermeros del hospital de Homerton de cinco nacionalidades se mofan de quienes acusan a los extranjeros de “arruinar” a los británicos

Saludos desde el Termo,

S.